miércoles, 6 de julio de 2011

(Narrativa) Los últimos minutos son los más largos - por Eduardo León

Desde que era niño soñó con estar en un escenario donde fuera el centro de las miradas, eso sí, todo repleto, que lo que estuviera haciendo se sintiera en cada alma expectante como vital, es decir, ser el ombligo del mundo.
Ese día llegó, era el último minuto de la vida de muchos, pero contradictoriamente el primero para él para alcanzar los que serían infinitos momentos de felicidad, para todos, sobre todo luego de pasar años y años a la sombra, esperando ser reconocido, esperando que lo notaran, que lo determinaran, como decían sus abuelos venidos de la hermana república.
Lo extraño es que la oportunidad le llegó cuando menos lo esperaba, dado que jamás pensó que sería convocado para esa crucial cita, y además, pese a la convocatoria, estar entre los ungidos para resolver el momento mágico o trágico, según fuera el desenlace, es que cuando las cosas son para uno, no hay forma de cambiarlas, pensó, cuando, ante el bullicio de la gente, lo llamaron por su nombre de pila, lo que le hizo dudar, por varias razones. Una, siempre le llamaban por su remoquete, Garrincha, como el famoso brasileño, por su parecido en lo arqueado de las piernas, o “Cambo”, como lo mentaban en la escuela que abandonó en tercer año para “buscar a dios por los rincones”, haciendo lo que siempre le gustó. Dos, había gente con más experiencia en esos momentos, con números, con estadísticas que no daban para que el, uno de relleno, que lo llaman solo para completar “la recocha”, se jugara la vida del grupo y de los que en los alrededores apostaban para salir de muchos años de espera, en los que solo segundos, milímetros, quizás suspiros, les separaron del cielo.
Y es que la vida, le pasó como una ráfaga ese pensamiento, es eso, cuestión de resolver en segundos, en pocos metros, como cuando estuvo a punto de perder todo en un choque insólito. Salió como religiosamente lo hacia todos los días de su casa, mejor de la de sus padres, “donde vivo con mi jeba y una chamita de dos años”, y esperó el transporte colectivo. Este se retrasó, llovía mucho, por lo que se preocupó, no le gustaba llegar tarde, aunque, a decir verdad, cuando lo hacía, el resto del grupo apenas ni lo notaba, a menos que no fuera para completar una rutina, cuando sobraba alguien que no pudiera trabajar solo. Deseó profundamente que apareciera un amigo que le diera un empujón, en verdad eran pocos los que en su barrio tenían vehículos, solo bicicletas y así tampoco llegaría a tiempo, en esas cavilaciones apareció un sujeto pana de todos, “pero que los pacos me la tienen aplicada, a cada rato me paran y me tumban”, decía El Meniao, el motorizado que le ofreció el aventón. Dudó, pues a lo lejos apareció una “huelepeos”, repleta, con gente hasta en las placas, en segundos se vio trepado en la máquina del hombre marcado por los “ gendarmes de la seguridad pública”, que en segundos también aparecieron para detener “el vuelo de los pajaritos, que seguro iban a atracar a alguien”, como luego se reflejó en una minuta policial, que además fue aliñada “ con la incautación de un arma de fabricación casera (chopo) calibre 44, con la que los sujetos intentaron enfrentar a la comisión policial cuando éstos le dieron la voz de alto”.
Lo cierto es que “Cambo”, sufrió lesiones en una de sus piernas, “afortunadamente la chueca”, reflexionó en su lecho de enfermo, cuando en el piso lo patearon porque “ no debes salir a la calle limpio, ¿de qué vamos a vivir nosotros?”. Coño, si desde hace cinco meses que no cobro, de vaina cargó el pasaje, se atrevió a decir. La repuesta no se hizo esperar, mas patadas y un cascazo, “para que seas serio”. Pensó: por ahorrarme unos segundos me jodí. Eso es la vida...
De repente ese policía que me golpeó debe estar también esperando con el alma en vilo, con el corazón acelerado, pidiendo desde su alma que yo cumpla, que no deje mal a nadie, es posible que no se acuerde cuando me mandó para el hospital casi un mes y de allí a declarar contra El Meníao, como si yo fuera un sapo, un pajúo, pasó ese pensamiento veloz, más rápido que la aceleración de sus pulsaciones.
De pronto se consiguió con caras sonrientes, unas tensas, otras sinceras, pero todos, incluso los que apostaban lo contrario, con la mirada puesta en su humanidad, en su corpacho de uno setenta (soy el más alto de la casa), en piernas que tientan solo para hacerle un túnel, un caño, para que luego te griten que te van a regalar una sotana. Eso lo hizo sentirse orgulloso, seguro, además solo quedaban tres minutos para que todo acabara, para ser el héroe, el que todos quieren entrevistar, pero a la vez inquieto cuando midió el tamaño del compromiso, solo un grito lo devolvió a la realidad...! Vamos a matarlos, Cambo!...Era la voz de la carajita que todos querían, de la que todos hablaban, la que una vez trató de saludar pero ella ni se enteró, cuando trató de ubicarla, se la consiguió de frente, sonriente, hasta parecía que lo conocía desde toda la vida...Eso lo desarmó...Y si la cago, si...coño, que peo...De nuevo una voz lo sacó de la reflexión...Espere que yo lo diga cuando ...Como si no fueran suficiente espera catorce años para ver llegar este momento, como si no fuera suficiente espera todos estos años de hambre, de todas las hambres, hasta en los afectos, claro menos la de sus padres, que hoy hubiera dado lo que no tengo para que vean lo que estoy haciendo...O mejor no, es mejor que se enteren mañana, cuando lean los diarios, con el titular, El Cambo nos llevó a la gloria, porque seguro que nadie se acuerda de mi nombre, ni siquiera la carajita que me lleve a la casa preñada de otro, no importa esa chamita es como mi hija, si hasta las patas torcías tiene...Un pitazo, miles de gritos y luego un silencio que hasta las respiración se oía, lo devolvieron a la tarea, pasar a la historia de esa institución con la que soñó miles de veces y que luego dentro aguantó que lo llamaran porque no les quedaba otro: no cobra mucho, no protesta y hace de todo, es el primero que llega y el ultimo que se va, además hay que completar la nómina. Una vez alguien dijo que no lo quería y esa temporada perdieron hasta la manera de caminar, por eso lo usaron más como talismán que como otra cosa...Tomó en sus manos lo que para él era el planeta, lo tenía allí, estaba a solo once metros de conquistar todo, a solo segundos, en minutos interminables.! Ahora sé porque todos caen en ese lugar común de decir eso, si todos lo minutos tiene la misma duración, pero estos, los últimos duran más!...Colocó su sueño, su vida, todo en el punto blanco, vio como el contrario le decía no se sabe que cosas, las oía pero no las escuchaba, no quería escuchar, no necesitaba escuchar...Sonó el silbato, profundo, penetrante, parecía como esas fanfarrias que suenan en las películas cuando algo grande va a pasar...Tomó solo tres pasos de impulso, era suficiente, no se quería retirar mucho de la gloria, respiró profundo, exhaló con la misma intensidad, y con tres dedos le pegó a la redonda que salió en la misma dirección que el cancerbero, (nunca tuvo un mejor nombre un cuida cabañas, porque aquello del perro guardián de los infiernos), como fueron estos años en este lugar, cuando ya tiene casi 30, en donde para muchos ya es un viejo, ( pero me cuido, entrenó siempre, no tomo, no fumo, no “estranocho” y no culeo más de lo debido). La pelota describió una extraña parábola, parecía que lo hacía en cámara lenta, pese a que le pegó con el alma, el portero llegó a la cita con la punta de los dedos, pero nada, la vida es eso, cuestión de minutos, segundos, milímetros, y ahora me tocó a mí, ¡Goooooooooooooooool!, estalló el estadio...Luego… no recuerdo más, felicitaciones, abrazos, promesas, te vamos a dar una casa, trabajo para tus padres, te vamos a dar, te vamos a dar, te vamos a dar...Así hasta el infinito...Una que no dijo que me iba dar  la jeba, que todos quieren, me abrazó, me besó y en la pata de la oreja me susurró: Llámame...
 
De eso pasaron dos años...Nunca más vi a la que todos querían, bueno si la vi, en un “lata” enorme con el presidente del equipo que, según me dijeron, no me quiso mas ahí porque lo hice perder plata, todos los jugadores la otra temporada pidieron aumento por el ascenso y como yo hice el gol tengo la culpa...Así paga el diablo, y el capital...


Imagenes:
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